¿Cambio en el 2012? (01-02-2012)
por Alicia Alarcón
Por supuesto que no es fácil convencer a toda una nación que si se puede cambiar el gobierno y que si se puede sacar al corrupto y que si se puede denunciar al culpable. Sobre todo cuando el tema de conversación en la mayoría de los hogares, es que si los casos de la vida que presenta Rocío por televisión son de adeveras y si es cierto que a Laura la amenazan por ser extranjera.
"Qué le pasó al cerco Amá?". Esa fue la primera pregunta que hice, después de los abrazos y saludos de llegada a la casa de mi Amá en Mexicali. El cerco se veía discordante, como si alguien hubiera arrancado la mitad y la hubiera sustituído con otra mitad parecida. "Se lo robaron.", contestó mi Amá. "Ahora se están robando los cercos porque los venden por fierro viejo." Así fue como el cerco terminó con dos candados, uno a cada lado. Y por lo que vi alrededor de la cuadra, esa es la nueva medida de seguridad para que los cercos no desaparezcan durante la noche.
El año pasado, lo que era evidente eran los hoyos en las esquinas con la ausencia de las alcantarillas que al gobierno le ha tomado más de un año reponer. No me tomó mucho tiempo constatar que esto de robarse cercos, alcantarillas y todo lo que esté a la mano es un fenómeno que afecta a todo México. Y si a esto se le agrega el susto que le sacaron a mi tio José que le sacaron una camioneta a cambio de regresarle a su hija mayor, rapto que resultó falso y lo que le pasó a mi primo Pepe que también tuvo que arrojarse de su carro en marcha, cuando lo llevaban ya secuestrado, y el cuerpo que apareció destrozado cerca del pueblo en el estado de Jalisco, donde mi amiga Guillermina fue a pasar sus vacaciones.
La conclusión es que las promesas de orden y prosperidad que anuncio el Presidente Felipe Calderon resultaron un verdadero fiasco y que la situación que se vive en México es cada vez más desesperante para los que menos tienen, y más caótica para los que necesitan proteger lo poco que tienen. La nota roja dejó de ser en México el contenido de la revista Alarma o una sección del periódico vespertino. Ahora es parte de su diario vivir. La sociedad que creyó en la fórmula del cambio sufrió una nueva decepción y ahora se prepara para darle la oportunidad a un nuevo partido, al que nunca ha llegado a la presidencia.
Pero hasta el momento ninguno de los que aspiran a la presidencia de México ha atinado a dar el discurso del cambio y las palabras salen descoloridas, leidas, aprendidas de memoria. Será que los que ya brincamos el cerco, nos hemos vuelto más exigentes, será que este país ya nos enseñó a distinguir entre lo real y lo ficticio, entre el vividor del pueblo y del que lo quiere servir. Será que nosotros podemos hacer mucho desde acá, que lo que pueden hacer los de allá. Será que podemos evidenciar la ineptitud de los gobernantes y funcionarios mexicanos cuando vienen a visitarnos con sus delegaciones. Será que podemos contribuir al cambio de nuestros gobiernos compartiendo con la familia y amigos lo que hemos aprendido en esta democracia.
Por supuesto que no es fácil convencer a toda una nación que si se puede cambiar el gobierno y que si se puede sacar al corrupto y que si se puede denunciar al culpable. Sobre todo cuando el tema de conversación en la mayoría de los hogares, es que si los casos de la vida que presenta Rocío por televisión son de adeveras y si es cierto que a Laura la amenazan por ser extranjera.





