ManosLo que le paso a mi amiga Martha…por seguir mi consejo. (11-2-2011)
por Alicia Alarcón

El teléfono volvió a sonar y esta vez estaba segura que mi amiga Martha me tenía buenas noticias. Su voz se escuchaba animada como alguien que se acaba de quitar un peso de encima. Me sentí muy contenta y satisfecha, estaba segura que su problema se había arreglado. No en vano habían sido todos los consejos, programas e información que yo hice a raíz de su primera llamada semanas antes en la que me decía con una angustia atravesada en la garganta que estaba a punto de perder su condominio. ¨Martha tú no puedes perder tu condominio. Donde vas a encontrar otro donde estés pagando 400.00 dólares la hipoteca. Vamos a encontrar la solución. ¨

La solución la encontré en un programa que se llama Keep your home California. Un programa en el que los modificadores no son espontáneos tratando de lucrar con la desesperación ajena, sino que los modificadores son personas que reciben su salario del Departamento del Tesoro y son los mediadores entre la persona afectada y el banco.

Martha empezó la conversación con un recordatorio, ¨¿Te acuerdas Alicia que me dijiste que les dijera que estaba trabajando? Si Martha eso te dije. ¨¿Te acuerdas también que les dijera que trabajo en casa y que me pagan en efectivo? ¿Que por eso no podía probar mis ingresos?¨ Si, eso es lo que yo sé. Pues fíjate que por eso no califiqué, porque debí de haberles dicho que no trabajaba.¨

Al escuchar eso de esta joven mujer, madre soltera que trabaja en lo que puede para sostener a su hija que estudia en la Universidad de Berkeley, me produjo el efecto de un ladrillazo en la cabeza.

Le pedí que me explicara, no podía ser así, porque entonces el banco no iba aceptar hacer ninguna modificación ni arreglo con alguien que no estuviera ganando algo de dinero.

Mi silencio en la línea no le dijo nada. ¨Y lo peor es que tampoco califiqué para el otro programa porque me dijeron que lo que ganaba no alcanzaba para que el banco me aceptara una modificación.¨ Traté de entender el peso de sus palabras. ¨¿A ver, a ver Martha, me quieres decir, que en el primer programa no calificaste porque estabas ganando dinero y en el segundo porque no ganabas lo suficiente?

Ella continuó aún más entusiasmada y yo más perpleja porque a medida que avanzaba la conversación más animada y contenta se escuchaba.

¨Pero, lo que no sabes es que hay otro programa.¨ Respiré aliviada. ¨Ah, en ese si calificaste.¨ ¨No tampoco.¨ Respondió aún más entusiasmada. ¨Para eso se necesitaba que tu propiedad valiera menos de lo que debes y mi condominio vale mucho más de lo que debo.¨ Entonces Martha, no entiendo por qué te escucho tan contenta. Puras malas noticias me estás dando.

¨No, Alicia es que yo no sabía que tanto valía más mi condominio. Y ahora ya sé lo que voy hacer. Lo voy a vender y con la ganancia voy a poder irme a rentar otro lugar, más grande de dos recámaras. Mi condominio nomás tiene una recámara.¨

Le quise decir a Martha que su decisión no era la correcta, que debía de buscar la forma de negociar con el banco y la asociación para no perder su propiedad. Ese fue mi primer impulso. Pero decidí no aventurarme en otro consejo. El primero no había sido el más efectivo. Eso fue para mi una lección. Ahora tengo que asegurarme no una sino varias veces de la información que voy a compartir. Pero también espero que esta información ayude a muchas personas que decidan llamar al 1(888)954-5337. Este teléfono es de los empleados de http://keepyourhomecalifornia.org/. Puede ser la última esperanza para las personas que están a punto de perder su casa.

Esta semana espero tener de nuevo a un representante de esta organización del gobierno y no pienso dejarlo ir hasta que me detalles de quienes exactamente califican para este programa y ustedes usen esa información a la hora de comunicarse con ellos. No veo otra forma de redimirme.

Escúchenme en la frecuencia 1020 AM a las 7 de la mañana todos los días.