ManosOccupy Los Ángeles (11-08-2011)
por Alicia Alarcón

Están indignados y tienen derecho a estarlo. Critican a un sistema económico que rescató de la ruina a los banqueros y a la gente común la ha abandonó a su suerte.

La distancia entre los dos…no es muy grande.

Fue mi Amá la que nos dejó la costumbre de ir a misa cada domingo. Y nosotros la seguimos. Así que cada domingo, después de desayunar, mi esposo y yo vamos a misa de mediodía en la Catedral de Los Ángeles. A Joe, así se llama mi esposo, le gustó desde la primera vez que llevamos a mi Amá. Y la seguimos llevando cada domingo durante los meses que vivió con nosotros después del fallecimiento de mi padre. Le gustaba sentarse en el lado lateral de la iglesia, cerca del altar. Ahí seguimos sentándonos cada semana.

El coro tiene su propio director, ahora es directora, y los salmos además de cantarlos los tienen grabados en un CD que se puede comprar en la tienda de regalos que se encuentra en el patio de la Catedral.

Para llegar a la Catedral hay que pasar por la calle Temple. Ahí está el City Hall donde realizan sus funciones de gobierno el Alcalde y el Concejo de la ciudad de Los Ángeles. Ahí también están ahora un grupo de hombres y mujeres de todas las edades que viven en casas de campaña. No son las casas improvisadas de cartón, con cobijas malolientes que los vagabundos arrastran al llegar la noche en las calles cercanas. No. Estos no son vagabundos, ni tampoco son los esquizofrénicos o drogadictos que pernoctan alrededor de la Mission Jordan.

Yo los veo cada semana en mi paso hacia la Catedral y cada semana se suman más. Algunos son jóvenes, otros no tanto. Se nota que en algún momento tuvieron una casa. Su ropa se ve que fue no hace mucho nueva y la mayoría calza zapatos de suela gruesa, ideal para acampar.

Este grupo forma parte de un movimiento de protesta que empezó en Túnez, para luego extenderse a Egipto y de allí a España, y luego llegó a Wall Street y de ahí se extendió a muchas ciudades, incluyendo Los Ángeles. El domingo pasado leí un letrero que tenían en letras grandes: "Somos el 99%". No me pude concentrar en el Evangelio según San Pablo, ni tampoco supe de que fue la Carta de Pablo a los Talonisenses. Toda la misa se me fue en calcular la distancia que separaba la Catedral del City Hall y siempre caía en la misma conclusión.

Están tan cerca y a la vez tan lejos. Porque ya hace varios domingos que ellos aparecieron y ni el Padre Francisco, ni ahora el nuevo Padre Ángel Castro han hecho mención del grupo que en estos momentos vive de la caridad pública. Ni tampoco han mencionado del deber cristiano de dar de comer al hambriento, yo me imagino que los que acampan ahí deben de pasar hambre y frío. Porque vivir cobijado por una lona, no debe ser lo mismo que vivir cobijado por cuatro paredes y tener el refrigerador bien surtido y la calefacción puesta.

El grupo que ocupa Los Ángeles aseguran que el 1% de la población controla más del 40% de la riqueza y recibe más del 20% de los ingresos.

Ellos quieren cambiar eso. No me queda claro como lo quieren hacer, pero por lo pronto su mensaje si está muy claro. Están indignados y tienen derecho a estarlo. Critican a un sistema económico que rescató de la ruina a los banqueros y a la gente común la ha abandonó a su suerte. Ellos piden oportunidades para trabajar y recuperar su casa.

Este domingo voy a pasar de nuevo por enfrente y espero que este domingo sí los mencionen en la catedral.